sábado, 10 de noviembre de 2018

La carne al aire

Muchas veces estos últimos días he andado con la sensibilidad de la carne al aire, me esta sucediendo desde que llego el nuevo arrendatario. Es un regido tieso, dure, duele su presencia , es sus estado inerte sobre la cama de pie o sentado , lo que no soporto, lo inamovible es lo que genera esa sensibilidad, menos mal que no es de madera, si lo fuere tentaría encenderlo. mil 900 años aproximados, a estado la iglesia aquí con la rectitud de su iluminación, rompiendo cada liana sobre el suelo, el es así, siento que la caminata se me rompe, los pensamientos, que son lo que mas duelen, incluso que la acción, y con ello se pierden miles, niñas se suicidan, jóvenes desesperados violan, y a otros lo chocan en el paseo publico, valga alguien en la tierra para que a un bebe no le pase nada. Dios me hace recordar a esos animales jadeantes que destilan maldiciones por los ojos ante la cercanía de su muerte, ahí en la oscuridad, mira sostenidamente, así estoy yo, a causa del arrendatario, acostado, de pie, sentado, como sea, no se mueve.

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